TEATRALIZACIÓN: LAS LÁGRIMAS DE SHIVA
(Gabriel Mendoza, se encuentra en el salón de Villa Candelaria, para hablar no solo con tío Luís, sino también con toda la familia. Gabriel lleva el pelo cortado y una camica y una corbata)
GABRIEL: Se-señor, (tartamudea), la verdad es que no sé lo que piensa mi padre, ni lo que hará, pero yo sé muy bien cuál es mi deber: En calidad de primogénito de la familia Mendoza, quiero pedirle perdón po todo el daño que hayamos podido causarte a usted y a su familia. Las acusaciones de los Mendoza llevan difundiendo desde hace muchas décadas contra los Obregón han resultado infundadas, así que le doy mi palabra de que haré todo lo que esté en mi mano para restaurar el honor de su familia y enmendar los errores de la mía. Por tanto, en mi nombre, y en nombre de los míos, le ruego que acepte nuestras más sentidas disculpas.
TÍO LUÍS: Vale, acepto las diculpas.
(Gabriel cambia el peso del cuerpo de un pie a otro y mira a Rosa)
GABRIEL: Hay algo más, señor Obregón. Es so-so, (tartamudea), es sobre su hija Rosa.
TÍO LUÍS: Tú dirás.
GABRIEL: Pues verá. Estoy enamorado de Rosa, la quiero muchísimo. Y eso no debería extrañarle, ni a usted ni a nadie, porque se hija es preciosa, e inteligente, y sensible, y encantador, y... . Bueno, usted ya la conoce. Lo extraño es que al parecer, Rosa también me quiere a mí. En fin, es inexplicable, ya lo sé, pero he tenido esa suerte. El caso es que quiero salir con su hija y me encantaría contar con su consentimiento, señor Obregón... Pero no quiero engañarle: con su aprobación o sin ella, nada en el mundo podrá impedirme estar con Rosa. Aunque, claro, preferiría que usted lo aprobara...
TÍO LUÍS: ¿A ti te gusta este joven, Rosa?
ROSA: Sí, me gusta mucho.
TÍO LUÍS: Pues a mí también.
TÍO LUÍS: Ojo muchacho, que yo te dé permiso para salir con mi hija no lo soluciona todo. ¿Qué va a decir tu padre de esto?
GABRIEL: Para serle sincero, señor Obregón, me importa un bledo lo que diga mi padre.
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